7 PRÁCTICAS DE AUTOCUIDADO PARA VACACIONES

Las vacaciones en general y el verano en particular puede darnos muchas oportunidades practicar el autocuidado y en especial, el espacio suficiente para practicar comer más conscientemente y conectarte con tu cuerpo. 

La alimentación consciente es una práctica que nos invita a disfrutar plenamente de la comida, sin restricciones ni culpa, utilizando las habilidades de la consciencia al comer para elegir qué y cuánto comer en base a nuestras necesidades.

La alimentación consciente nos ayuda a resituarnos entre los extremos del exceso y de la restricción, explorando cómo al comer aquellos alimentos que realmente deseamos desde un lugar de permiso incondicional nos capacita para regularnos mejor en el equilibrio entre nutrición y placer, salir del todo/nada y practicar un autocuidado más sostenible a largo plazo. 

Hoy quiero compartir contigo algunas prácticas de autocuidado desde la alimentación consciente, el mindfulness y la compasión para que puedas aprovechar estos días de verano para cuidarte más

1. Honra tu hambre/No te saltes comidas.

Honrar el hambre es un principio básico de la alimentación consciente e intuitiva, y en vacaciones asegurarte una buena nutrición es esencial,
Si llegas a las comidas demasiado hambrienta, probablemente comas con urgencia y devores ¡y no disfrutarás plenamente de la comida!
Por otro lado, comer sin hambre no suele ser una experiencia muy placentera porque nuestras papilas gustativas están saciadas y nuestro cuerpo también.

Parte de la satisfacción proviene de ser capaces de llegar a las comidas hambrientas de forma cómoda, porque nos ayuda a regularnos mejor con los alimentos y a optimizar el placer.

A veces, para compensar un exceso, puedes estar tentada a no cenar o no desayunar. Aunque sientas que te «has pasado», mantén el ritmo de las 3 comidas diarias con tentempiés si es necesario. Si te saltas comidas seguramente llegarás con mucha más hambre a la siguiente comida y tendrás más probabilidades de sentirte en descontrol.
Además, saltarte comidas o hacer deporte para compensar o quemar los excesos solo perpetua la lucha y la mala relación con la comida.

2. Explora con curiosidad qué combinaciones/tipos de alimentos pueden ayudarte a sentirte nutrida y satisfecha.

Aunque ahora te cueste notarlo , tu cuerpo tienen una enorme sabiduría . Fíjate que en verano nos apetecen combinaciones más ligeras y frescas, y en invierno más calientes y densas, ¿verdad? Explora para el nivel de hambre que tienes qué alimentos pueden saciarte y resultarte apatecibles. Y si esto te cuesta mucho, una buena guía para ti puede ser el plato de Harvard, una imagen muy gráfica de cómo cubrir las necesidades nutricionales del cuerpo. Adáptalo a esta época del año y tus gustos.

3. Permítete comer tus alimentos preferidos dándote permiso incondicional para comer.

Uno de los principios de la alimentación consciente es el permiso incondicional para comer. Prohibir nuestros alimentos preferidos no solo no funciona a largo plazo, porque nos puede llevar a comerlo descontroladamente, sino que nos lleva a tener una mala relación con la comida y a experimentar culpa y vergüenza. 

La alimentación consciente aboga por una alimentación flexible donde todo cabe porque todo tiene su momento y su lugar. Salir por ahí con la familia y comer unas tapas, disfrutar de una buena paella, de un helado es nutrición emocionalmente.
Experimentar placer al comer forma parte de una buena relación con la comida y contribuye a nuestra salud mental y a practicar un autocuidado sostenible a largo plazo.
Por otro lado, comer entre extremos (hacer dieta estricta o abandonarse completamente) nos puede alejar de cuidarnos como nos gustaría. Si tienes en tu mente que en septiembre empezarás la dieta, será fácil que caigas en el todo, ya que más adelante ya no lo podrás hacer. 

Recuerda, todas merecemos experimentar placer, independientemente del tamaño de nuestro cuerpo (algo que la cultura de la dieta niega para las personas con cuerpos grandes).

4. Lleva la atención al placer al comer mientras comes.

Nos encanta comer rico pero resulta que la mayor parte de las veces no somos conscientes de lo que ocurre mientras lo comemos, y por lo tanto no procesamos que lo estamos comiendo. Puedes aprovechar estos días de vacaciones para practicar comer con más consciencia, llevando la atención a lo que experimentan tus sentidos al comer, algo que te ayudará a sentirte más satisfecha y contribuirá a regular las cantidades. Te dejo aquí un video de youtube donde te guio en una práctica (ten preparado un trozo de fruta para realizarla)

5. Practica un autocuidado solo para tí.

Aprovecha las vacaciones de verano para cultivar la intimidad contigo misma y priorizarte. A menudo todo a nuestro alrededor se mueve muy rápido y resulta que nos olvidamos de que nos necesitamos. Dentro de mis rutinas diarias siempre dejo un espacio para estar conmigo.
Busca actividades que te hagan sentir bien contigo misma y te nutran, como pasear, nadar, hacer unos estiramientos de yoga, hacer crucigramas, meditar. escribir un diario de gratitud, leer un libro, escuchar tu música preferida…

Caminar es uno de los mejores regalos que le puedes dar a tu cuerpo, dar un paseo consciente, poniendo atención al movimiento de tu cuerpo, a tu respiración, al paisaje que te rodea, a las sensaciones que te despierta el movimiento, , etc…puede ser un bálsamo para cuerpo y tu mente.

6. Practica la autocompasión. 

Las vacaciones de verano pueden ser una época especialmente difícil porque a nuestras luchas diarias, se le añade las presión estar bien, el estrés de la intensidad en la convivencia, la crianza, etc…

A veces podemos sentir tanta exigencia o presión por disfrutar y pasarlo bien que nos puede alejar de vivir el momento presente.

La realidad es que a menudo nos podemos sentir muy alejadas de esos anuncios de cerveza idílicos donde todo son risas y disfrute. Permítete ser amable y compasiva contigo si estos días no te estás sintiendo bien. Practicar estar un rato a solas abrazándote y dándote calidez puede ayudarte a sostenerte en los momentos difíciles. Te dejo aquí una práctica de autocompasión para momentos difíciles (suscríbete a mi canal de youtube y recibirás todas las novedades sobre alimentación consciente, mindfulness y compasión).

7 . Practica la gratitud.

Esta es una de las prácticas que más me ayudan cuando me atasco en bucles de autocrítica o negatividad.

Nuestra mente, de forma natural tiene un sesgo atencional hacia lo negativo. Practicar la gratitud nos ayuda a corregir ese sesgo. Yo suelo llevar un diario de gratitud, algo que aconsejo también a mis consultantes.
Me enfoco en todo lo bueno que tengo en mi vida, doy las gracias por todo ello.

Puedes también practicar la gratitud por la comida que está nutriendo tu mente, cuerpo y alma y por los recuerdos que estás creando las vacaciones. La comida es mucho más que combustible, también es una manera de unir y conectar a los seres que amamos.

Y recuerda intentar acercarte a todo esto desde un lugar de no perfeccionismo o de juicio, ¡es normal comer en exceso, todas comemos demasiado a veces!

Aprovecho para enviarte un cálido abrazo

Mireia


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