Cuando se trata de sanar la relación con la comida y el cuerpo, muchas personas buscan soluciones externas: dietas, control de calorías, ejercicio compulsivo o intentos de cambiar la imagen corporal para sentirse mejor. Sin embargo, estos enfoques no abordan la raíz del problema: cómo nos relacionamos con nuestros pensamientos, emociones y creencias sobre la comida y el cuerpo.
Aquí es donde entran en juego la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia de Compasión (CFT), dos enfoques basados en la evidencia científica que ayudan a transformar nuestra manera de enfrentarnos a los desafíos alimentarios y de imagen corporal.
¿Qué es la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y cómo ayuda con la comida?
La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) se centra en aprender a relacionarnos de manera diferente con nuestros pensamientos y emociones en lugar de intentar controlarlos o evitarlos.
Aceptación en lugar de lucha: Nos permite reconocer las emociones difíciles que surgen en torno a la comida sin reaccionar de manera impulsiva o desde la culpa.
Distanciamiento de pensamientos limitantes: Nos ayuda a identificar creencias rígidas como “No puedo comer esto” o “No seré feliz hasta que mi cuerpo cambie”, para luego aprender a actuar desde valores propios y no desde reglas externas.
Compromiso con acciones alineadas a nuestros valores: En lugar de actuar desde el miedo o la restricción, aprendemos a hacer elecciones alimentarias basadas en el autocuidado y el bienestar real.
¿Qué es la Terapia de Compasión (CFT) y cómo transforma la imagen corporal?
La Terapia de Compasión (CFT) se centra en desarrollar una actitud de amabilidad hacia uno mismo, especialmente en contextos donde la autocrítica y la vergüenza suelen aparecer, como la relación con el cuerpo y la comida.
Reducción de la autocrítica: Muchas personas internalizan un diálogo negativo sobre su cuerpo. CFT ayuda a cambiar esta autocrítica por un lenguaje más amable y comprensivo.
Regulación emocional: Nos enseña herramientas para gestionar el estrés y la ansiedad sin recurrir a conductas compensatorias como la restricción alimentaria o la hiperfocalización en el ejercicio.
Reconexión con el cuerpo: En lugar de ver el cuerpo como un enemigo, aprendemos a aceptarlo y respetarlo, valorándolo más allá de su apariencia.
La sinergia entre ACT y CFT en la recuperación alimentaria
La combinación de ACT y CFT es especialmente poderosa porque trabaja en tres niveles fundamentales:
1. La mente (ACT): Nos ayuda a desenredarnos de pensamientos limitantes y a tomar decisiones basadas en lo que realmente nos importa, en lugar de lo que dicta la cultura de la dieta.
ACT pone un énfasis clave en el trabajo de valores, ayudándonos a diferenciar entre lo que es realmente importante para nosotras y lo que la sociedad nos ha impuesto como «prioridades». En un mundo que constantemente nos dice que nuestra valía depende de nuestra apariencia, aprender a tomar decisiones desde nuestros valores más profundos —como la salud, la conexión, la autenticidad o el bienestar emocional— nos libera de la presión externa y nos permite construir una relación con la comida y el cuerpo más alineada con lo que realmente queremos en nuestra vida.
2. La emoción (CFT): Nos enseña a tratarnos con amabilidad en el proceso, reduciendo la culpa, la vergüenza y el miedo al cambio.
La compasión es una herramienta esencial en este camino, especialmente cuando hablamos de imagen corporal. La CFT nos ayuda a trabajar la vergüenza, no solo en relación con nuestro cuerpo, sino en todas las áreas de nuestra vida. La vergüenza corporal es una de las formas más intensas de autocrítica que muchas personas experimentan, y abordar esta emoción desde la compasión nos permite cambiar la forma en que nos hablamos, nos percibimos y nos cuidamos. Al aprender a tratarnos con amabilidad, reducimos la presión por cambiar nuestra apariencia y nos permitimos vivir con mayor libertad y bienestar.
3. Los valores como brújula: Uno de los pilares de ACT es la clarificación de valores, un proceso que nos ayuda a determinar qué es lo verdaderamente importante para nosotras. En lugar de tomar decisiones desde la presión social o desde creencias impuestas por la cultura de la dieta y el perfeccionismo, aprendemos a actuar en coherencia con lo que realmente queremos en nuestra vida.
Cuando identificamos nuestros valores personales —como la salud, el autocuidado, la autenticidad o el bienestar emocional— podemos tomar decisiones alimentarias y de autocuidado alineadas con nosotras mismas. Esta brújula interna nos protege de caer en expectativas externas dañinas y nos ayuda a mantener el rumbo hacia un bienestar real y sostenible.
Pero la importancia de ACT y CFT va mucho más allá de la comida y el cuerpo. Este enfoque no solo transforma nuestra relación con la alimentación y la imagen corporal, sino que también impacta en todas las áreas de nuestra vida. Nos ayuda a afrontar la ansiedad, la autocrítica, la procrastinación, los miedos y las dificultades en las relaciones. En definitiva, nos brinda herramientas para enfrentar cualquier desafío psicológico con mayor flexibilidad y resiliencia.
Aplicaciones prácticas de ACT y CFT en la alimentación y la imagen corporal
Si quieres empezar a aplicar estos enfoques en tu vida, aquí tienes algunas estrategias prácticas:
Ejercicio de ACT: La próxima vez que un pensamiento negativo sobre la comida o tu cuerpo aparezca, en lugar de reaccionar automáticamente, obsérvalo con curiosidad. Pregúntate: “Si este pensamiento no estuviera aquí, ¿qué haría desde mis valores?”
Ejercicio de CFT: Practica el autocuidado hablándote a ti misma con amabilidad. Si te cuesta, imagina que le hablas a una amiga en la misma situación. ¿Qué palabras usarías para apoyarla?
Conclusión
Sanar la relación con la comida y el cuerpo no es un proceso de más control ni de más fuerza de voluntad. Es un trabajo interno de aceptación, flexibilidad y compasión.
ACT y CFT nos ofrecen herramientas poderosas para salir del ciclo de restricción y culpa, ayudándonos a construir una relación con la alimentación basada en el respeto y la consciencia.
Cuéntame, ¿te has sentido atrapada en pensamientos rígidos sobre la comida o tu cuerpo? ¿Qué estrategias te han ayudado a cambiar tu relación con ellos? Te leo en comentarios.
Si todo esto tiene sentido para ti y te sientes atascada en tu autocuidado porque no sabes salir salir de los cliclos de restricción y descontrol con la comida, puedes solicitar una sesión informativa conmigo aquí
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Referencias:
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Kelly, A. C., Carter, J. C., & Borairi, S. (2014). Self-compassion and eating disorder psychopathology: A meta-analysis. Clinical Psychology Review, 34(3), 91-104.
Sandoz, E. K., et al. (2013). Acceptance and commitment therapy for body image dissatisfaction: A randomized controlled trial in college women. Behavior Therapy, 44(1), 89-99.