¿ES LA PÉRDIDA DE PESO LA SOLUCIÓN PARA MEJORAR LA SALUD?

Durante décadas, el mensaje dominante en medicina y salud pública ha sido claro: si tienes un índice de masa corporal (IMC) elevado, necesitas adelgazar para estar más sano. Sin embargo, un nuevo artículo publicado en The BMJ en junio de 2025 —firmado por la doctora Gina Franco y su equipo— lanza una advertencia contundente: centrarse únicamente en la pérdida de peso puede ser ineficaz e incluso dañino.

En este artículo te explico las claves de esta revisión y por qué cada vez más profesionales de la salud y la nutrición estamos defendiendo un enfoque más compasivo, sostenible y basado en la salud integral, no en el peso.

El problema del enfoque tradicional: ¿más peso, más riesgo?

Durante años, las directrices clínicas han recomendado a las personas con “sobrepeso” u “obesidad” perder entre un 5 % y un 10 % de su peso corporal para mejorar la salud metabólica y reducir el riesgo cardiovascular. Pero, como subraya esta nueva revisión del BMJ, la evidencia no respalda que estas reducciones de peso se traduzcan de forma consistente en mejoras sostenidas en la salud.

De hecho, muchas personas recuperan el peso perdido (o incluso más) en un plazo de 2 a 5 años, lo que puede tener consecuencias físicas y psicológicas negativas. Además, el foco exclusivo en adelgazar puede invisibilizar otros aspectos fundamentales para el bienestar, como la relación con la comida, el movimiento placentero, el descanso o la salud mental.

¿Qué daños puede causar centrarse solo en el peso?

Como destaca el artículo, varios riesgos asociados con el enfoque centrado exclusivamente en la pérdida de peso:

1. Estigma de peso y discriminación médica.

Las personas con cuerpos grandes pueden recibir una atención médica sesgada, donde sus síntomas son ignorados o atribuidos al peso, retrasando diagnósticos importantes.

2. Efectos psicológicos adversos.

Las recomendaciones constantes para adelgazar pueden generar culpa, ansiedad, vergüenza corporal y desconexión del cuerpo, especialmente cuando los intentos no dan resultados o no se sostienen a largo plazo.

3. Relación disfuncional con la comida.

Dietas estrictas o restrictivas aumentan el riesgo de desarrollar una relación obsesiva con la alimentación, con patrones de restricción y atracones que pueden derivar en trastornos de la conducta alimentaria.

¿Y si el peso no fuera el mejor indicador de salud?

Los autores del artículo señalan que el IMC es una herramienta limitada, que no refleja la composición corporal, el contexto social ni los hábitos de vida. Además, el cuerpo humano tiene mecanismos biológicos que dificultan la pérdida de peso sostenida, lo que no se comunica con suficiente claridad en las consultas.

Desde esta perspectiva, medir la salud solo en función del peso corporal es una simplificación peligrosa. El artículo propone desplazar el foco desde el control del peso hacia la promoción de conductas saludables y sostenibles, sin que la báscula sea el centro.

Alternativas más humanas y sostenibles.

La revisión destaca enfoques alternativos como el modelo Health at Every Size (HAES®), que promueve:

  • Aceptación del cuerpo sin importar el tamaño
  • Alimentación intuitiva y consciente
  • Movimiento desde el placer, no desde la obligación
  • Mejora de la salud física y emocional sin centrarla en adelgazar

Este enfoque, cada vez más respaldado por la evidencia, favorece mejoras en presión arterial, colesterol, autoestima y relación con la comida, incluso sin pérdida de peso.

❤️ Una llamada a la atención compasiva.

La propuesta de este artículo de investigación no es ignorar el cuerpo ni negar la influencia del entorno en la salud. Es cambiar el marco desde el que acompañamos: escuchar a la persona, comprender su contexto, explorar con ella qué significa cuidarse y cómo puede hacerlo sin dañar su relación con la comida, con su cuerpo ni con su bienestar emocional. 

En palabras de los propios autores:

“Lo importante no es el número en la báscula, sino ofrecer una atención basada en la evidencia y en el respeto, independientemente del peso corporal.” Esto es el enfoque desde el que llevo acompañando desde hace más de 13 años, cuando me di cuenta que los enfoques peso-centristas hacían daño tanto en la salud física como psicológica de las personas, y decidí cambiar hacia un paradigma de salud basado en el cambio de hábitos desde la flexibilidad y la autocompasión, clave para que sean sostenibles a largo plazo. 

Conclusión:

Este artículo refuerza lo que muchas profesionales de la salud llevamos tiempo defendiendo: centrar el cuidado en el peso es insuficiente y puede hacer más daño que bien. Lo que necesitamos es una visión más amplia y respetuosa de la salud, que incluya:

  • Alimentación consciente teniendo en cuenta los conocimientos de la persona, su historia de vida, las posibilidades de organizar, comprar, cocinar, horarios, etc,…de la persona. 
  • Movimiento flexible y sostenible. 
  • Bienestar emocional
  • Acompañamiento sin juicio
  • Práctica de la autocompasión para que la persona pueda autosostenerse y motivarse desde la comprensión y el no juicio. 

 

Si todo esto tiene sentido para ti y te sientes atascada en tu autocuidado porque no sabes salir salir de los cliclos de restricción y descontrol con la comida, puedes solicitar una sesión informativa conmigo aquí

Y si eres profesional de la salud y quieres formarte en un enfoque no peso-centrista como es la alimentación consciente o mindful eating, te comparto la formación que vengo realizando desde el año 2017: Certificación en Mindful eating y Mindfulness

Referencias:

Franco J V A, Grundtvig Gram E , Meyer L, Grandi D, Cruzat B, Christiansen L B et al. Beyond body mass index: rethinking doctors’ advice for weight loss BMJ 2025; 389 :e084654 doi:10.1136/bmj-2025-084654

 

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