CUANDO DEJÉ DE ACONSEJAR A MIS PACIENTES PERDER PESO

Durante  años trabajé en centros de adelgazamiento, ayudando a mis pacientes a conseguir sus objetivos respecto a perder peso, y siempre me acompañó el run-run de que había algo que no encajaba, faltaba una pieza en el puzzle.

Aunque la dieta pudiera ser más o menos fácil de llevar, las personas pagaban por conseguir sus objetivos de perder peso. El camino siempre era el de comer menos y hacer más ejercicio y era la báscula la que decía si la persona lo estaba «haciendo bien o no».

Si la respuesta era que no, había dos causas posibles desde el punto de vista del paciente. O no lo estaba haciendo bien, con el consecuente sentimiento de culpabilidad, o yo no les estaba haciendo bien la dieta, lo que les llevaba a abandonar.

Aunque en el proceso de perder peso trabajábamos la motivación, la autoestima, el concepto de hábitos saludables a largo plazo, el estilo de vida, etc., el sentimiento de fracaso si la báscula no respondía a las expectativas siempre acababa apareciendo. Y esa era la pieza que faltaba.

Perder peso y la mentalidad dieta

Cuando decidí empezar a practicar e incorporar mindfulness y mindful eating  y comer de forma intuitiva en la consulta, topé con el hecho de que si la persona se seguía enfocando en el peso, la ansiedad que le generaba no bajar de peso los quilos que creía adecuados para su esfuerzo, eso le impedía explorar más profundamente su relación con la comida.

Y aunque mi  consultantes se daban cuenta de que no enfocarse en el peso les hacía sentir menos presión y sentirse mejor, les resultaba muy difícil no tener el número de la báscula como el indicador de éxito. Eso les colocaba continuamente en un cuestionamiento hacia mí y hacia ellas : esto no funciona, esto no debería ser así, esto no es suficiente, etc….

Un día decidí que para poder ayudarles desde la integridad, tenía que dejar de asociar el autcouidado a bajar de peso. Tenía que explicar que para poder cuidarse mejor a largo plazo tenían que dejar de estar pendientes de la báscula.

Con el tiempo, y gracias a mis colegas activistas antigordofobia, también me di cuenta que poner el foco en el peso no solo no les ayudaba a cuidarse de forma sostenible, sino que la cultura de la dieta estaba sostenida bajo el principio de que el merecimiento, la salud, la belleza o la la deseabilidad solo se da en los cuerpos delgados, algo que hace daño profundamente a las personas con cuerpos no normativos y alimenta el daño que genera el estigma por peso. Además, la obsesión por perder peso a través de las dietas de adelgazamiento puede llevar a conductas poco saludables, a conflictos con la comida, aumentando las probabilidades de trastornos de alimentación.

Al principio, mis eslóganes eran “mindful eating para tener un peso más saludable” pero me di cuenta de que seguía enfocándome en el peso, y por lo tanto seguía haciendo daño. 

Detrás de ese eslogan que yo había escogido se escondía el miedo a no tener suficientes pacientes. ¿Quién iba a querer no perder peso? ¿Quién iba a confiar en los beneficios de este nuevo enfoque, desconocido para muchos. Y tengo que decir que es cierto, que al principio me costó.

Me gusta visualizarlo con la imagen de dos tiendas, una al lado de la otra, cada una con un rótulo en la calle: “Dietas para adelgazar” en uno y  “No dietas ni fórmulas mágicas para aprender a cuidarse” en el otro. Está claro dónde estaba la cola, ¿no?

Mindful Eating, un nuevo enfoque respecto al peso

Pero exactamente, ¿en qué consiste este enfoque?

La recomendación típica que da la cultura de la dieta para cuidarse es hacer dieta, y ninguna investigación ha encontrado que las intervenciones de pérdida de peso se mantengan más de dos años.

Sin embargo, existe gran cantidad de investigación que apoya que un enfoque neutral respecto al peso, basado en la actividad física y los hábitos de autocuidado a largo plazo, teniendo en cuenta la salud mental y el contexto de la persona , es una buena estrategia de prevención de enfermedades crónicas y  una forma de autocuidado más sostenible a largo plazo. 

La alimentación consciente se sitúa dentro de este enfoque neutral de peso llamado «Salud en todas las tallas»,  donde los rpofesionales acompañamos haciendo énfasis en la adopción de hábitos saludables y el bienestar físico y psicológico en lugar del control del peso. 

Como dietista y psicóloga, y sostenida mi opinión por la investigación así como por mi propia experiencia en la consulta, considero que es mucho más factible centrarse en comportamientos y hábitos (algo sobre lo que la persona tiene control) que tratar de controlar un resultado, es decir, la pérdida de peso, que está influenciado en gran parte por la genética, las hormonas, etc..  Además, desde mi escala de valores, como la justicia social y la autocompasión, lo que tiene sentido es acompañar desde un enfoque que no alimente el estigma de peso y la mala relación con el cuerpo y la comida. 

 

¿Por qué en Mindful Eating no hay alimentos buenos, ni malos?

Mi propósito  con mis consultantes es ayudarles a regular sus  conductas alimentarias desordenadas y  a desarrollar habilidades y para ello es clave la buena relación con la comida. Mientras la cultura de la dieta está hecha de reglas externas insostenibles que generan culpa, la alimentación consciente está basada en ayudar a las personas a conectar con las necesidades de su cuerpo y de satisfacción física y emocional.

Y esto lo hacemos poniendo la sabiduría externa, es decir todos los conocimientos nutricionales, al servicio de su sabiduría interna, o sea, sus señales de hambre, plenitud, saciedad y satisfacción.

Muchos nutricionistas se pueden llevar las manos a la cabeza cuando oyen el mensaje que promueve mindful eating, “no alimentos buenos ni malos” porque científicamente está demostrado que hay alimentos que son perjudiciales para la salud.

La cuestión es que la salud no viene determinada por el hecho de comernos un trozo de chocolate, o unas galletas.

La salud, es multifactorial y consecuencia de múltiples elementos que se combinan: alimentación, movimiento, descanso, gestión de emociones, acceso a recurso, nivel socioeconómico….

Y casi siempre, dejar de comer un alimento porque es malo para la salud o engorda nos llevará a ansiarlo más y a no ser capaces de controlar su ingesta.

Los beneficios de Mindful Eating

Después de más de 10 años, de muchas acciones para dar a conocer este enfoque y algunas horas de sueño robadas, puedo decir que estoy donde quiero estar, mis cursos se llenan y tengo las consultantes  que quiero tener. Aquellas que se han dado cuenta de que quieren cuidarse desde otro lugar. 

Es un camino que exige coraje por parte de ellas ya que continuamente estamos bombardeados por mensajes sobre las virtudes de las dietas de adelgazamiento, la necesidad de perder peso o de la operación bikini y es dificil no caer en la trampa.

Muchas de mis consultantes están en recuperación de trastornos de alimentación o del efecto yoyo de la dietas, a punto de tirar la toalla y aun así le dan una oportunidad a este enfoque.

Pongo el ejemplo de María, una de mis pacientes, que después de 30 años de lucha con su peso decidió deshacerse de la báscula no sin algunas dudas. Empezó a conectarse con su cuerpo, con sus señales de hambre, plenitud, satisfacción y a reconocer sus emociones y sus patrones automáticos en torno a la comida.

En una de las sesiones me dijo: Mireia, hacía muchos años que no me sentía tan reconciliada conmigo misma y con la comida:

“Estoy descubriendo que puedo cuidarme y sentirme bien sin tener que controlar, y ahora estoy preparada para explorar cómo quiero nutrir mi cuerpo, qué le quiero dar, qué no le quiero dar, y que le quiero dar a veces.”

Cuidarse sin restricciones

Ante eso solo puedo sentir gratitud porque me permitan acompañarles y descubrir conjuntamente que hay una forma de cuidarse que no pasa por control y la restricción. 

Son personas que han decidido ser valientes y explorar un camino nuevo, un camino hecho de escucha, aceptación y compasión. 

¡Espero que este post te ayude a cuidarte y espero tus comentarios!

Mireia Hurtado. Psicóloga, técnico en dietética y nutrición y especialista en Alimentación Consciente, Mindfulness y Compasión.


Espero que este artículo te haya resultado interesante. Si crees que necesitas más ayuda para poner paz a tu relación con la comida y cuidarte sin dietas ni restricciones, estaré encantada de explicarte cómo te puedo ayudar. 

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